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24 / 01 / 2017

Diseño de packaging y compromiso

A menudo nos encontramos que nuestros diseños pueden tener un impacto en nuestro entorno que va más allá de lo meramente estético.

Una de las aplicaciones con más visibilidad del diseño gráfico es el packaging. Por su impacto ante el consumidor, por su notoriedad de marca y por la diversidad de planteamientos que ofrece a la hora de ser creativos.

 

El mercado, cada vez más competitivo, nos pone retos cada día con nuevas propuestas, formatos y diseños en constante evolución.

 

A nosotros, los profesionales que nos dedicamos al diseño gráfico, diseño de packaging y a la comunicación, nos seduce la idea de plantear las propuestas más originales e impactantes que podamos imaginar, y en esos momentos de explosión creativa no somos conscientes de que nos transformamos en cómplices y prescriptores de la utilización de unos recursos muchas veces innecesarios que no aportan valor al producto y generan gran cantidad de residuos.

 

Es un hecho que como consumidores estamos cada vez más concienciados con el reciclaje pero ¿lo estamos como diseñadores?, ¿reflexionamos sobre estos aspectos antes de abordar un proyecto?

 

Hagamos un ejercicio: un día cualquiera damos un paseo por un centro comercial, un supermercado o cualquier establecimiento, y dedicamos unos minutos a analizar productos. No importa si son artículos de alimentación, moda, juguetes, o cualquier otro tipo. Pensemos entonces en qué porcentaje del total del producto irá al contenedor en el mismo momento en el que llevemos la compra a casa, qué parte de ese packaging es reciclable y qué partes del mismo consideramos que serían prescindibles.

 

Más allá de las normativas legales aplicables, creemos que como profesionales del diseño debemos tomar conciencia del proceso y evaluar, junto con nuestros clientes, propuestas que ofrezcan soluciones creativas y que, además, tengan en cuenta el impacto medioambiental. Afortunadamente muchas marcas evolucionan y apuestan por materiales más ecológicos, sostenibles y duraderos, y por un uso más “inteligente” de estos recursos.

 

Somos responsables desde el momento en que nos ponemos a trabajar en un proyecto y planteamos las posibles soluciones y aplicaciones. Cuando nos sentemos a pensar en el diseño de packaging, analicemos además, cuál va a ser el recorrido de nuestro trabajo y cuál será su ciclo de vida.